Grini Zucchini

Recuerda, el poder está en el coco

Blog de Cindy Klein

Querid@ Zucchini,

Me imagino que al decirte esto no te estoy sorprendiendo 😅. ¿Cuántas veces habremos escuchado que el poder está en la mente o lo poderosa que es? Seguramente en muchísimas ocasiones, pero ¿y cuántas de esas veces tomamos cartas en el asunto y la entrenamos para beneficiarnos de sus superpoderes 🤔? Quizás no tantas 🙄. No sé si ese es tu caso, pero sin duda es el mío. 

Ayer, por ponerte un ejemplo, estaba trabajando tan tranquila y de repente me viene un “yo que sé que se yo” que me hizo dudar de muchas cosas. En ocasiones me planteo preguntas a las que probablemente es mejor no encontrarles respuesta, ¿por qué? Porque es en la quietud y calma del silencio cuando suelen llegar las indicadas 🙏. Ni siquiera hay que esforzarse en buscarlas. Es más, a veces parece que cuanto más busquemos respuestas, más confundid@s nos podemos sentir. ¿Les pasa?

Bueno, pues eso, que de un momento a otro perdí el equilibrio y me vi envuelta en juicios, comentarios y mentiras que mi mente me estaba diciendo. Es tan poderosa ella, que por momentos me creo toda la película que me muestra 🎬.

¡Por cierto ☝️! Me gusta hablar de la mente como si fuese ajena a mí, porque intento no identificarme con ella o con mis pensamientos. Yo soy mi esencia, mi alma, pero no mi mente. Puede que no me esté explicando bien, pero el libro del Poder del Ahora es quien me hizo creer en esto, así que se los recomiendo enormemente. 

En fin, una mini crisis existencial y un buen zarandeo mental después, reflexioné sobre lo que mi mente quiso decirme. No cabe duda de que es poderosa tanto para lo bueno como para lo no tan bueno. Sin embargo, en el post de hoy voy a hacer algo más de hincapié en esos momentos en los que nuestros pensamientos nos juegan una mala pasada. 

Sí, la mente nos engaña a veces, la mente puede hacernos daño, la mente puede mentirnos, puede juzgarnos, puede hacer que perdamos el norte. ¿Lo hace a propósito? ¿Quiere herirnos? No lo creo 🙃. Realmente nuestro coco no es nuestro enemigo y esos pensamientos no son ataques. Creo (o quiero pensar) que son advertencias, alarmas, alertas cuyo objetivo es avisar de que algo en nuestro interior/exterior está haciendo que aparezca el señor miedo; el caballero estrés; la señorita ansiedad o cualquiera de sus familiares. Son llamadas de atención para que o bien agarremos el toro por los cuernos y despertemos, o tomemos decisiones, o cambiemos. ¡El cambio es bueno Zucchinis, pero eso es otro gran tema!

Algo que me gusta hacer después de esos momentos raros de no saber quién eres, a dónde vas, hacia qué dirección quieres dirigirte, etc es reflexionar. Reflexiono mientras medito, escribiendo lo que siento, hablando en voz alta en mi cuarto, reflexiono en la ducha, mientras pinto, mientras hago sudokus (me encantan)… Suelo recurrir a unas preguntas muy simples, pero a su vez muy salvadoras. Redoble de tambores, por favor 🥁. Aquí van: ¿Cuál es el motivo real de que haya sentido ese miedo/estrés/ansiedad? ¿Qué se esconde tras esa familia de emociones? ¿Qué factores están influyendo en que se potencien? 

Y ahí, querid@ Zucchini, comienza el crecimiento personal y un viaje que vale la pena recorrer. Porque a medida que nos vayamos conociendo más, entenderemos nuestras reacciones casi involuntarias/subconscientes, sabremos prevenir esas montañas rusas, sabremos calmarnos más rápidamente y mantener la paz interior. Al menos es lo que yo he experimentado y sigo notando cuando me paro, siento y pienso. Obvio que la vida no es lineal, pero confío en que los periodos de estabilidad y constancia se vuelvan algo más largos. 

– Continuará –  

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